Filloas Dulces o saladas, de sangre o de leche, con azucar, miel, mermelada, chocolate o con champiñones y por que no al más puro estilo canelón, rellenas de pollo con salsa de tomate y cubiertas por bechamel y queso, las filloas son un alimento delicioso y versátil. Son típicas de Galicia y se parecen mucho al crêpe (hay diferencias de textura y de sabor sutiles y la apariencia es muy similar). Se suelen comer en carnavales (en gallego entroido) y en la época de matanza se preparan con sangre de cerdo. Para mi gusto todas son deliciosas.

Recetas de filloas hay como casas en la ciudad, cada familia le da su toque particular, no hay medidas exactas ni una filloa perfecta. Si bien es cierto que todas llevan harina, huevos y leche, hay muchas variedades, tantas como cocineras, pues cada quien le da a sus filloas un toque propio. Mi madre por ejemplo le echa un poquito de azucar a la preparación antes de freirlas y quedan riquísimas y una de mis primas en lugar de azucar le echa canela antes de freirlas y la verdad es que también quedan riquísmas, sus montañas de filloas no duran un día y si te descuidas ni las pruebas. Tiene una mano para las filloas increíble.

En el blog pondré la receta básica de las filloas, son pocos los ingredientes necesarios y la preparación es muy sencilla, pero debo advertir una cosa: “Consumir filloas puede llevar a una adicción” así que si quereís deshaceros de algún michelín mejor ni olerlas para evitar tal tentación.

Sólo con hablar de filloas a este ombligo travieso ya se le hace agua la boca…